jueves, 28 de octubre de 2010

El emperador del tiempo.


Me meto en el pelotero, me tiro de bomba, me doy vuelta miro que dos amigos se sientan detrás de mi, miro hacia adelante, arranca la montaña rusa, el tubo da vueltas y vueltas, no termina, era la montaña rusa mas peligrosa en la que cualquier ser estaría.
Llegamos a la cavidad del tubo salimos despedidos a una habitación muy grande, donde se puede volar, todos miramos asombrados como estaba decorada, todos recogimos almohadones que flotaban, y nos comenzamos a golpear.
Después de un rato de diversión, veo una de las paredes, el cual era un palacio hindú.
Descendí rápidamente hacia su entrada, escuchaba como aclamaban la llegada de alguien, bordeo el palacio hacia una de las esquinas de la habitación, entro a un bar con pool, pregunto a quien saludaba la gente, un chino me dice, es el gran emperador, salgo a ver, por tanta gente que había no podía pasar, menos ver como eran, la única forma de verlos era entrar al palacio, subir al segundo piso y ver desde arriba, lo hice. Las personas que aplaudían estaban saliendo de la ciudad junto a los extraños emperadores, me dirijo hacia ellos, cuando llego a los caminos de arena, el emperador estaba ahí, era el chino con el que había hablado hace unos segundos.
Uno de los cables de luz que pasaban por arriba del camino, se prendía fuego, el chino me apresura el paso diciéndome que si no pasábamos antes de que caigan al piso, no podríamos seguir.
Corrimos lo más rápido que se puede en la arena, nos cansábamos muy rápido por que la arena tiene esa cosa engañosa, y aunque casi no lo logramos, pudimos continuar.
Caminamos un rato, yo estaba muy sediento, por suerte pasamos por un santuario que parecía una cueva, donde una monja a la cual le pido de beber, me señala un mercadito hindú, entro al mercado, como no tenia dinero, pensé en robarlo, pero al ver al vendedor Grandote y forzudo, una persona con músculos de algún tipo de droga, realmente me asuste y Salí corriendo, el emperador me esperaba para seguir el camino bajo un sol insoportable, nos dirigimos a la orilla del mar, aunque solo se vea un largo desierto y a lo lejos un mar moribundo, después de no poder caminar mas, de ya casi morir de sed, miro hacia un costado  veo un camino por donde va mucha gente, sombreado por arboles, miro hacia atrás diciéndole al emperador, volvamos y tomemos ese camino, al no contestarme, miro donde esta, y había desaparecido, al no verlo decido volver, pero noto que hay un lugar de comida rápida pero muy raro, corro para llegar, subo unas escaleras, entro y estaba lleno de personas muy raras, de monstruos, extraterrestres, me acerco a la mesada para pedir algo de beber, me habla en un idioma alienígena, mi respuesta es un: eh?, aprieta un botón y dice, perdón estaba con otro idioma, yo sin entender nada, le pregunto que año es, y me contesta con una pequeña risa “el 2027“.
Realmente tenia miedo, no sabia que había pasado, salgo al patio de juegos con mi gaseosa de un sabor muy raro, era una especie de jalea que cada vez que la bebía tenia un sabor distinto, pero de todas cosas que me gustan mucho. Era un patio muy raro, el techo y la pared eran toda una esfera gigante, dejaba pasar una luz muy agradable a la vista aunque no había sol, la gente jugaba al metegol, pero de una forma sin sentido, yo me acerque y les mostré como era, les disgusto mi forma de jugarlo, hasta les pareció aburrido.
Como no conocía a nadie, me voy nuevamente hacia la playa. Allí me buscaban unas personas en un auto que flotaba levemente de la superficie terrestre, me acerco para ver si los conocía, pero ni idea quienes eran, uno de ellos vestido como campesino, se baja del auto, me apunta con su dedo índice y me dice: -Señor es hora de volver, se acerca de a poco, cada paso que hacia al acercarse hacia mi, me debilitaba mas, hasta que con el dedo toca mi frente… no recuerdo que paso después.

Te acuerdas de mi?


Te acuerdas de mí? Yo de vos sí, Todo paso un día de sol como ayer.
 Estaba con una amiga en una plaza charlando mientras tomábamos mates, discutiendo boludeces irrelevantes, típicas chalas de amigos, viste cuando ya sabes todo del otro y no importa de la boludez que hablas, total, la pasas bien, cada tanto salta algún tema viejo interesante, o porque no la historia de un nuevo amor…
Yo no te conocía, ella si, y aunque ninguno de los dos te vio, viniste a saludar, besaste mi cachete cual ángel (mi corazón pálpito fuerte.) Mariana dijiste, nuestra amiga respondió por mí, Nicolás un amigo de toda la vida, solo pude sonreír.
Te invitamos a sentarte con nosotros, como no tenías nada que hacer, te quedaste, charlamos entre todos de cosas de la vida, hasta que obscureció. Vivíamos para el mismo lado, así que te acompañe, no pude evitar pedirte salir otra vez, te pedí algún numero telefónico, nos miramos, sonreímos, besamos nuestras mejillas  y cada uno a su rumbo.
No puedo explicar la felicidad que pasaba por mis venas, conocí a una mujer hermosa e interesante, la cual había aceptado salir conmigo.
Te llame a los dos días, (no atendiste) reintente a los minutos, pensando por dentro, quizás me engaño…
Tuu… Tuu… Tuu… Hola!
- Hola, si mariana?
-  Si si, ella habla, ¿quien es?
-  Nicolás, ¿te acordas? Nos conocimos el martes en la plaza…
- ahhhhh, ¿Cómo andas?
- Bien por suerte, ¿Vos?... Mira te llamaba para invitarte a salir…

Sábado, 13 p.m.
Suena el despertador, me levanto, me baño, almuerzo, me preparo para salir.
Cuando te vi no puede evitar ponerme nervioso, igual duro hasta que nos pusimos a caminar y charlar por la calle. Esa tarde la pase muy bien con vos, hasta te invite a salir de nuevo, no sabia si darte un beso tal vez seria muy pronto, ni sabia si sentías algo por mi, el fracaso me haría sentir muy mal, aun así moría de ganas de hacerlo, y lo hice…
Esa noche me costo mucho dormir, estuve dando vueltas en mi cama pensando en ti…
Día de semana, la rutina presente, pero a la noche, cuando todos llegan de trabajar cansados, con ganas de estar tranquilo, cada uno con su mambo aunque una noche como esa, no recuerdo si un miércoles o un jueves, salimos a cenar.
Sabia que te gustaba la comida china, así que tire la opción de ir a un restaurante de comida oriental, la verdad no tenía ni idea de que se comía en esos lugares, quizás ni me guste, pero con el simple hecho de verte, hasta tomaría cicuta.
Note tras cada palabra que salía por tu boca, que yo estaba enganchándome contigo, o por que no decir enamorándome…
Después de cenar fuimos a un bar a beber, y dejar que nuestras mentes se liberaran, y se dejaran llevar por la inhibición misma. Me contaste cosas de tu vida, las cuales te traían problemas, o hasta te hacían mal, te escuche atentamente, podría decir textualmente todo lo que me contaste, pero estoy narrando otra historia. Aun así, nos sentíamos muy a gusto con el otro. Salimos y nos besamos muy apasionadamente, no sabría decir cuanto tiempo, solo podría decir que desde te fuiste te extrañe.
Ambos sabíamos que tu venias de una relación larga, en la cual sólo terminaste herida, yo comprendi que no querías estar con nadie por un tiempo, pero realmente, ya era muy tarde para ambos, te comente que podría salir toda mi vida con vos hasta que lo superaras, siquiera dudaste en decirme que no seria necesario. Ambos apostamos nuestros corazones en el juego de la vida.
Lunes 5 de abril de 1990, 03:10 a.m. suena el teléfono de mi casa.
Atendí dormido, casi no entendía lo que pasaba, me lo tuviste que repetir, querías que nos veamos a altas horas de la noche, yo no sabia que sucedía, notaba que la ultima semana estuviste muy triste, y no querías contarme porque era, así que fui a verte, pensé cualquier cosa de lo que me podrías haber dicho pero jamás eso de lo que me enteré.
Llore como un niño, no sabias cuando, pero algún día me dejarías sólo.
El 2 de octubre de 2005 mientras dormíamos abrazados, comenzaste a sentirte mal aproximadamente a las 2 de la mañana, tenías fiebre y te dolía la cabeza, no querías tomar ningún remedio, intentamos seguir durmiendo, y pudimos pero al amanecer no despertaste conmigo.
No supe que hacer, tan sólo llore y desesperé… Agradezco tanto haberte dicho todas las mañanas un pequeño y tan enorme Te amo.
Puedo recordar los momentos mas felices de mi vida, y para no olvidarlos los escribo, no se si alguien los lea alguna vez, aunque dije que me mataría por estar contigo, mentí, no es que sea un cobarde, se que te volveré a ver.
Mi vida continúa, debo seguir adelante, realmente es difícil.
Hoy me levanto, me voy a trabajar, mi vida sigue siendo una rutina, justo cuando creo haberme acostumbrado a esperar, volviendo a casa encontré la eternidad.
-Hola, ¿Cómo estas?
-Bien, te extrañe
-Yo también…