Te acuerdas de mí? Yo de vos sí, Todo paso un día de sol como ayer.
Estaba con una amiga en una plaza charlando mientras tomábamos mates, discutiendo boludeces irrelevantes, típicas chalas de amigos, viste cuando ya sabes todo del otro y no importa de la boludez que hablas, total, la pasas bien, cada tanto salta algún tema viejo interesante, o porque no la historia de un nuevo amor…
Yo no te conocía, ella si, y aunque ninguno de los dos te vio, viniste a saludar, besaste mi cachete cual ángel (mi corazón pálpito fuerte.) Mariana dijiste, nuestra amiga respondió por mí, Nicolás un amigo de toda la vida, solo pude sonreír.
Te invitamos a sentarte con nosotros, como no tenías nada que hacer, te quedaste, charlamos entre todos de cosas de la vida, hasta que obscureció. Vivíamos para el mismo lado, así que te acompañe, no pude evitar pedirte salir otra vez, te pedí algún numero telefónico, nos miramos, sonreímos, besamos nuestras mejillas y cada uno a su rumbo.
No puedo explicar la felicidad que pasaba por mis venas, conocí a una mujer hermosa e interesante, la cual había aceptado salir conmigo.
Te llame a los dos días, (no atendiste) reintente a los minutos, pensando por dentro, quizás me engaño…
Tuu… Tuu… Tuu… Hola!
- Hola, si mariana?
- Si si, ella habla, ¿quien es?
- Nicolás, ¿te acordas? Nos conocimos el martes en la plaza…
- ahhhhh, ¿Cómo andas?
- Bien por suerte, ¿Vos?... Mira te llamaba para invitarte a salir…
Sábado, 13 p.m.
Suena el despertador, me levanto, me baño, almuerzo, me preparo para salir.
Cuando te vi no puede evitar ponerme nervioso, igual duro hasta que nos pusimos a caminar y charlar por la calle. Esa tarde la pase muy bien con vos, hasta te invite a salir de nuevo, no sabia si darte un beso tal vez seria muy pronto, ni sabia si sentías algo por mi, el fracaso me haría sentir muy mal, aun así moría de ganas de hacerlo, y lo hice…
Esa noche me costo mucho dormir, estuve dando vueltas en mi cama pensando en ti…
Día de semana, la rutina presente, pero a la noche, cuando todos llegan de trabajar cansados, con ganas de estar tranquilo, cada uno con su mambo aunque una noche como esa, no recuerdo si un miércoles o un jueves, salimos a cenar.
Sabia que te gustaba la comida china, así que tire la opción de ir a un restaurante de comida oriental, la verdad no tenía ni idea de que se comía en esos lugares, quizás ni me guste, pero con el simple hecho de verte, hasta tomaría cicuta.
Note tras cada palabra que salía por tu boca, que yo estaba enganchándome contigo, o por que no decir enamorándome…
Después de cenar fuimos a un bar a beber, y dejar que nuestras mentes se liberaran, y se dejaran llevar por la inhibición misma. Me contaste cosas de tu vida, las cuales te traían problemas, o hasta te hacían mal, te escuche atentamente, podría decir textualmente todo lo que me contaste, pero estoy narrando otra historia. Aun así, nos sentíamos muy a gusto con el otro. Salimos y nos besamos muy apasionadamente, no sabría decir cuanto tiempo, solo podría decir que desde te fuiste te extrañe.
Ambos sabíamos que tu venias de una relación larga, en la cual sólo terminaste herida, yo comprendi que no querías estar con nadie por un tiempo, pero realmente, ya era muy tarde para ambos, te comente que podría salir toda mi vida con vos hasta que lo superaras, siquiera dudaste en decirme que no seria necesario. Ambos apostamos nuestros corazones en el juego de la vida.
Lunes 5 de abril de 1990, 03:10 a.m. suena el teléfono de mi casa.
Atendí dormido, casi no entendía lo que pasaba, me lo tuviste que repetir, querías que nos veamos a altas horas de la noche, yo no sabia que sucedía, notaba que la ultima semana estuviste muy triste, y no querías contarme porque era, así que fui a verte, pensé cualquier cosa de lo que me podrías haber dicho pero jamás eso de lo que me enteré.
Llore como un niño, no sabias cuando, pero algún día me dejarías sólo.
El 2 de octubre de 2005 mientras dormíamos abrazados, comenzaste a sentirte mal aproximadamente a las 2 de la mañana, tenías fiebre y te dolía la cabeza, no querías tomar ningún remedio, intentamos seguir durmiendo, y pudimos pero al amanecer no despertaste conmigo.
No supe que hacer, tan sólo llore y desesperé… Agradezco tanto haberte dicho todas las mañanas un pequeño y tan enorme Te amo.
Puedo recordar los momentos mas felices de mi vida, y para no olvidarlos los escribo, no se si alguien los lea alguna vez, aunque dije que me mataría por estar contigo, mentí, no es que sea un cobarde, se que te volveré a ver.
Mi vida continúa, debo seguir adelante, realmente es difícil.
Hoy me levanto, me voy a trabajar, mi vida sigue siendo una rutina, justo cuando creo haberme acostumbrado a esperar, volviendo a casa encontré la eternidad.
-Hola, ¿Cómo estas?
-Bien, te extrañe
-Yo también…